miércoles, 14 de enero de 2026

Oxígeno

 

Un día te sostuve la mano
y te conté una historia sin mucho sentido.
Hablé sin parar,
con la verborrea de quien huye del silencio incómodo,
pensando que, si no me callaba,
tú no te silenciarías.
 
Me hablaste con la voz chillona de siempre,
pero más bajita.
No me miraste,
y yo no dejé de verte.
 
Ahí, valiente:
tú con tus certezas,
yo con mis miedos.
 
Un día te sostuve la mano
y no fui consciente de los metros de tela que cabían en ellas,
pero menos consciente aún
del amor incontable que tenías para dar.
 
Un día te sostuve la mano
mientras veía el oxígeno pasar
y quise respirar por ti,
como aquella vez
que vi una película de cocodrilos,
pensando que salvaría al protagonista
 
Un día como hoy,
de un año que parece lejano,
celebré tu cumpleaños
con una pizza desabrida,
y no hay cumpleaños
que me duela más que ese.
 
Hoy es tu cumpleaños,
pero yo quiero pedir el deseo.
 
Un último día te sostuve la mano
sin saber
que no la iba a sostener más.

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